Estuve pensando hace unos días en el titulo de este ensayo. “Una segunda oportunidad” y es que, es difícil muchas veces empezar de nuevo cuando se fallo, se cometió un error o las cosas no salieron como queríamos.
Las primeras escenas muestran a un individuo recibiendo una sentencia condenatoria. La culpa se asoma y el mal momento o la mala racha aparecen. Pareciera que no hay vuelta atrás. El juicio social es parte del drama vivido después de los acontecimientos.
Hay acontecimientos que quedaran sellados en nuestra consciencia el resto de nuestra vida. Aquel error que cometimos, El fallo en un mal negocio, una mala elección, un fracaso sentimental o económico.
Pero esto no quiere decir que es el final de nuestros días. Soy fiel creyente en las segundas, terceras o cuartas oportunidades. Se dice de grandes personajes que triunfaron en la vida y que con antelación vivieron grandes fracasos; llegaron a través del aprendizaje de la vida a ser grandes hombres y mujeres de negocios, estadistas, amantes de la libertad, escritores, deportistas, padres y madres.
Estamos al final, en esta vida para aprender de los tropiezos del camino, para luego no volverlos a cometer. Superar la adversidad con una actitud triunfadora debería ser nuestro “mantra” todos los días.
Siempre se puede rectificar el camino y mejorar en la vida, nada esta escrito en definitiva en nuestra vida, todo puede cambiar. En algunas ocasiones de la noche a la mañana y a veces con un poco mas de tiempo a nuestro favor.
Grandes personajes de la historia han roto estereotipos para abrirse camino en donde no existía. Si bien es cierto que nuestros errores traerán consecuencias en la vida, esto a mi parecer, no quiere decir que no se pueda tener una segunda oportunidad. Al fin y al cabo, estamos aquí para buscar la felicidad y si la encontramos, vivir una vida llena de satisfacciones.