Se viene a este mundo con un sinfín de desafíos. Desde que nacemos nos encontramos con, primero, una etapa de aprendizaje, luego de rebeldía…llega la juventud y solo para terminar después de unos años de fantasía, en la vida adulta.
Toda una vida llena de sorpresas, esperanza, ilusión y desilusión. De ver a otros nacer, crecer y a unos cuantos verlos envejecer y morir.
Una realidad latente para muchos es (en alguna etapa de la vida) el ver envejecer a los padres y familiares. Los años de experiencia, sabiduría y el cansancio de toda una vida llegan sin previo aviso, cada día que pasa el otoño de la vida les va dejando sin hojas, sin fuerzas.
Me vienen a la mente muchos aspectos de la vida de padres y familiares que envejecen. Y digo, no de las implicaciones que esta realidad tiene sobre su propia vida, sino que, lo que implica a los hijos y familiares.
¿Qué relación se ha tenido con los padres y familiares? ¿se tiene una relación distante o una de buenos recuerdos?
Llega en la vida, la etapa en la que alguien de la familia tendrá que velar y cuidar de los padres y familiares, por lo que se convierte en una prioridad de vida. No solo es un deber moral y hasta espiritual hacia los padres y familiares ancianos, sino que también conlleva un compromiso que tendrá sus consecuencias.
Soy fiel creyente en que las bendiciones hacia los hijos o familiares que los cuidan llegan, en momentos de necesidad o en plena abundancia durante la vida. También hay que decirlo, hay quienes se olvidan de sus padres cuando envejecen.
¿será que nunca llegaran a ser viejos y que tienen su vejez garantizada? o ¿se hacen de la vista gorda ante esta realidad y dejan a alguien mas que se ocupe de ellos o participan con su familia de su cuidado?
Sin lugar a duda, será muy triste ver morir al ser querido sin haber puesto todo el empeño en su cuidado o manutención. Que no nos agarre la muerte de alguien sin previo aviso y que el creador nos conceda los medios, la fortaleza y el tiempo para darles a quienes están en el ocaso de la vida un cuidado digno.
Y como correspondencia al fin y al cabo fueron quienes cuidaron de nuestros primeros pasos en la vida, por muchos años de niñez y juventud. ¿No es así?