¿Por qué soy católico?

La gran mayoría de personas en algún momento de la vida, encuentran en su caminar una fuente espiritual que trae paz, guía, confianza, consuelo y esperanza. Esta fuente se encuentra a través de una práctica en una organización comunitaria como la iglesia por medio del encuentro personal con alguna de las tradiciones religiosas.

Hay quienes profesan el cristianismo a través de cualquiera de sus denominaciones: católica, protestante, anglicana, presbiteriana por mencionar algunas. Otras personas pertenecen al judaísmo. Y otros tienen otras creencias donde encuentran fortaleza espiritual como en el budismo, hinduismo o sufismo. Y algunos encuentran esa conexión a través de la meditación individual o trascendental.

Creo que cada persona tiene un llamado único y el derecho a profesar su fe como quiera en su caminar en la vida a través de las diferentes manifestaciones espirituales que se conocen y que buscan el bien común, la paz y promueven los valores éticos y el encuentro con Dios.

Por tradición familiar y creencias de mis padres nací dentro del seno de la religión católica y recibí los sacramentos de iniciación allí. Con el correr de los años también ingrese a un colegio católico, en donde pase al menos diez años de formación.

Al llegar a la vida adulta me alejé de mis raíces católicas y viviendo en el exilio tuve el encuentro con muchas formas diferentes de vivir la vida espiritual, vivía en una sociedad pluricultural en donde confluían personas de todas partes del mundo con diferentes creencias religiosas y espirituales.

Ese encuentro me abrió los ojos hacia la tolerancia, el entendimiento y la apertura ecuménica de diferentes formas de profesar la Fe, todas con un común denominador: La búsqueda de Dios.

A mi regreso a Guatemala, país donde nací después de once años de vivir fuera, me encontré con un desierto espiritual, con un vacío existencial que me llevo a negar la existencia de Dios. Fueron años de muchas luchas internas y de no encontrar el rumbo en el camino espiritual, muchos años de negación.

Después de un tiempo encontré el rumbo en el reencuentro con la iglesia católica a través de la sombra espiritual de mis hermanas quienes siempre han estado activas en su caminar. Fui invitado a asistir a la Santa Misa de la parroquia que esta en mi comunidad y posteriormente me involucré en las actividades pastorales.

De esa cuenta una muy querida amiga en la parroquia me sugirió estudiar en un programa humanístico- espiritual de formación de cuatro años como agente de pastoral. En síntesis, fue un retiro espiritual.

Lo que me llamo la atención a mi regreso al catolicismo fue la apertura incondicional hacia cualquier persona, independientemente de su vida y condición socio cultural y social. A la iglesia se llega sin ningún requisito, no hay membresía. Cualquier persona puede participar de la Santa Misa e involucrarse en las diferentes actividades pastorales y recibir los sacramentos previo a recibir la catequesis respectiva.

Otro aspecto es su carácter de gratuidad. El llamado a la vida espiritual no tiene precio como no tiene precio la participación dentro de la misma. Se tiene como pilar fundamental la practica de las virtudes en particular la Fe, Esperanza y Caridad. Virtudes que alimentan de alguna forma la vida del creyente.

Sentir que un Dios bueno y misericordioso esta siempre con los brazos abiertos para recibir al pecador, al creyente e incluso al no creyente es reconfortante. Por pura misericordia, que es por cierto la aceptación plena de Dios y su amor hacia las personas a pesar de sus miserias.

A pesar de que la Iglesia Católica ha pasado por muchos tomentos y adversidades hoy sigue mas viva que nunca. La luz del Espíritu Santo la guía y protege ya por mas de dos mil años. ¡La buena nueva del evangelio llega y llega para todos! En la iglesia universal.

Publicado por Manuel Orantes-Alvarez

Es escritor, autor de las obras “El Duo Escapista: El desafio a la libertad”(Authorhouse, Bloomington Indiana, EE.UU 2009) novela ficcion que narra los vaivenes de dos inmigrantes en la tierra de inmigrantes. Asi como tambien de “Del Desierto a la Esperanza”(ESGER, Guatemala 2020) obra que narra las memorias de su vida en Estados Unidos, su experiencia como paciente de trastorno esquizoafectivo (Esquizofrenia) en donde trae una voz de esperanza a aquellos que sufren de alguna enfermedad y plasma algunas sugerencias para vivir con dignidad. Y de "Historia de Un Amor Expatriado" ( ESGER Guatemala 2023) novela romantica en donde dos guatemaltecos viven su amor en la adolescencia y terminan expatriados en Estados Unidos. Vive en Guatemala junto a su familia

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