Al final del año, este que acaba de pasar, el 2020, insólito y a veces desconcertante que vivimos, nos decidimos a darle un toque de esperanza con mi familia. Pusimos el arbolito, el nacimiento y todos los adornos navideños un mes antes de la navidad.
La hazaña estaba por develar el destino: la bodega de la casa, en la parte de atrás de la cocina. Así que entre cajas que no habían visto la luz durante dos años– porque en el 2019 no pusimos arreglos navideños por estar cerca de la gran manzana–. Encontré un “atache” viejo de mis años de exilio que traje de regreso después de la travesía de once años.
Para mi sorpresa al abrirlo, encontré entre varias cosas un mapa de los Estados Unidos que mi papa me regalo antes de emigrar, y a la par unos apuntes sobre «la mision en la vida» que hasta donde recuerdo fueron de un seminario de entrenamiento que recibi en aquel entonces.
En el apunte se leia que a este mundo venimos a contribuir en la sociedad y en el mundo con algo que nadie mas puede hacer de la misma manera, haciendo lo que podamos en todo momento, todos los dias para que el mundo sea un mejor lugar, ejercitando un talento, aquello en que nos deleitamos en realizar y que el mundo nos necesite.
A mi parecer lo que se hace para una plena realización, no es lo que queremos, mas bien es, lo que somos en este paso por la vida y es implícitamente obligatorio en la vida encontrar quien se es y en donde se utilizan los talentos que se tienen.
Esto—a mi parecer—se puede lograr discerniendo y haciendo un profundo análisis para conocer ¿Quién se es? En la vida, ya sea escogiendo una profesión, un talento o un llamado vocacional y que llega a convertirse en una misión en la vida.
También soy fiel creyente que en la vida no se cumple solamente con una misión, sino, son muchas en sus diferentes etapas. Por que la vida va cambiando su rumbo. Así también es cierto que la misión en la vida puede llegar al comienzo, en el transcurrir o en el final de la vida. La edad o los avatares de la vida no deberían ser un impedimento.
La próxima vez que estés pensando que hacer con tu vida pregúntate quien eres ¿listo para abrazar el nuevo año? Yo sí.