Te levantas un día pensando, tienes una idea que parece imposible de realizar justo en ese momento. Pero lo visualizas, lo quieres alcanzar. Es así como nace un sueño, el sueño de lograr algo. Una meta.
El sueño puede ser material, personal, espiritual o afectivo. La materialización de los sueños se logra a través de pequeños esfuerzos continuados y casi siempre requiere de sacrificio.
A mi me ha pasado que muchos sueños no se hicieron realidad en el pasado porque no tuve un plan y un deseo profundo de llegarlos a ver materializados. Luego con el transcurrir de los años logre –a veces de forma inconsciente—muchas metas y sueños que al final se materializaron y a la fecha he visto muchos más que parecían imposibles de cumplir.
En este camino he notado que cada sueño que valga la pena tiene como denominador, “El sacrificio” y “Un precio a pagar”. Muchas veces para lograr algo en la vida, es necesario sacrificar en el presente algo para disfrutarlo en el futuro.
Muchos sueños no cumplidos han sido grandes ideas, pero no se han materializado por que no se supo esperar “el tiempo” correcto el cual es otro factor que influye ya que requiere esfuerzo continuado y mucha paciencia.
El académico debe sacrificar un tiempo de ocio viendo un programa en la televisión por prepararse y estudiar para dar sus cátedras. Un pintor debe sacrificar tiempo y forzar el ingenio para ver su obra terminada.
El escritor sacrifica y se priva muchas veces de una vida holgada y deleites temporales con tal de ver su obra culminada meses o años después. A veces tienen que pasar años y muchas publicaciones para que una obra al final llegue a su cúspide.
El empresario sacrifica ganancias inmediatas y arriesga su capital para ver los frutos de su inversión en el futuro y un proyecto exitoso.
Muchas veces pensamos en los sueños y metas a realizar, pero, en muchas ocasiones no estamos dispuestos a pagar el precio. A sacrificar el hoy para ver los resultados en el mañana.
Al final, los sueños y las metas son muy personales y a pesar de que no definen quienes somos –por que ya de por si somos únicos e irrepetibles a imagen del creador que por ese mismo hecho somos especiales—si pueden decir de nosotros mucho. El tesón, el logro, el carácter emprendedor y sobre todo la constancia que nos acompaña.
Cuando se te presente “un sueño” en mente pregúntate ¿Estoy dispuesto a pagar el precio?