¡Gloria! ¡Paraíso! ¡Victoria! Palabras muy propias de la mitología griega y de los juegos olímpicos. Una semana de “Gloria” para los guatemaltecos en medio de los sinsabores de una malentendida—y veces ofensiva para algunos—pero muy hermosa inauguración de los juegos olímpicos.
Y es que hay que celebrar. Celebrar el triunfo junto aquellos que mientras otros pasan el tiempo en locuras delirantes pretendiendo “cuotas de poder” y un sinfín de “quejas” con sabor a no se puede, ellos logran un objetivo claro con determinación, coraje, esfuerzo y dedicación, el cual marca la diferencia entre quienes creen en el poder transformador de sus acciones y quienes mantienen el “status quo” sin ningún resultado.
La victoria de los atletas guatemaltecos, representa un “hito” en el imaginario chapín. Por un lado, se celebra el triunfo a los grandes esfuerzos a sus carreras deportivas, las cuales muchas veces—en su mayoría—han sido costeadas con sus propios bolsillos. Y por otro lado representan victorias históricas nunca antes vistas en el país, como lo es una presea de oro.
Creo que ningún guatemalteco se quedo sin una lagrima en los ojos al momento de escuchar por primera vez el himno nacional de Guatemala en juegos olímpicos en Paris al obtener la presea de oro la mejor tiradora del mundo. Momento histórico sin lugar a dudas y un recordatorio para los chapines de que “si se puede”—Made in Guatemala—en medio de un clima muchas veces desfavorable para muchos.
También estos triunfos de los atletas chapines nos pueden dejar con algunas reflexiones. No solo la representación de los dos géneros masculino y femenino—y por favor que no se me tome a mal—es muy particular y es un regalo para todos, sino también me parece relevante el hecho que el oro sea para una mujer. Los estereotipos están de mas aquí. Pero es que, hay que reconocer lo que representa, un símbolo de orgullo para la mujer guatemalteca.
Son pues tres medallas olímpicas las que tiene Guatemala en su haber. Las cuales nos tienen que llenar de orgullo. Y sobre todo a ¡levantar el ánimo! Y que estas triunfos chapines nos den el impulso para decir siempre ¡Si se puede Guate! Y eterna gratitud a los atletas guatemaltecos. ¡Orgullo Chapín!