¡Silencio y Soledad! Palabras que ya pasaron de moda. La antítesis del mundo moderno lleno de ruido y distractores. Un mundo en constante movimiento.
Escondiendo la realidad de encontrarse a uno mismo. Ruido, engaño, insensatez.
Muchas veces el “silencio y la soledad” son la únicas respuestas, son los únicos caminos para confrontar los desaciertos de la vida, que muchos no los quieren afrontar.
El “silencio y la soledad” en medio de una reflexión: a veces el balance de la aventura llamada vida tiene un resultado no muy favorable, no muy agradable.
El “silencio y la soledad” pueden llevarnos a una encrucijada. El de estar en un profundo sueño o el de hacernos despertar para darle sentido a la vida.
Quizás el camino es optar por vivir una vida en “silencio y soledad” en constante reflexión. Cuando casi todo no se puede cambiar, el “silencio y la soledad” son las mejores medicinas para aceptar que el curso de la vida continua y ¡hay que avanzar!
¿tedio por la vida? Y el retiro parece la mejor solución. Amor por la vida a veces poco realista en medio del desamor y el desencanto. No parece realidad ¡silencio y soledad!
Y es que es bueno meditar para encontrar una salida a los engaños de la vida que aparecen día tras día. La mente divaga, el corazón palpita ¡silencio y soledad!
La respuesta esperada aparece y la consciencia desaparece por un momento y luego vuelve a aparecer para confrontar la realidad.
¡silencio y soledad! En busca del sentido de la vida.
¡silencio y soledad! El encuentro con uno mismo y la antesala a la experiencia, la experiencia llamada ¡Dios!