Vagos son los recuerdos y las memorias de aquellos tiempos en donde llegar del centro de la ciudad de Guatemala hacia el final de la calzada Roosevelt tomaba no mas de 20 minutos en carro.
O que decir de los años de juventud de secundaria cuando tomaba mi motoneta desde Ciudad San Cristóbal en Mixco hasta mi colegio al final de la avenida La Reforma en ciudad de Guatemala. ¡Eran 25 minutos nada más!
El tráfico vehicular en la ciudad de Guatemala en la actualidad es un problema de carácter nacional y que no puede esperar mas tiempo en resolverse.
Este problema tiene un denominador común: se llama ¡Centralización! De las actividades productivas, sociales, médicas y económicas dentro del casco de la ciudad que es de no más de 30 km de diámetro. Fenómeno que viene más o menos desde 30 años atrás. Por ahí por los años noventa.
De acuerdo a estimaciones de uno de los periódicos de mayor circulación en Guatemala en 1970 había 175,000 vehículos en el país.
Otro informe de la superintendencia de administración tributaria (SAT) señala que en el 2024 el parque vehicular alcanzo los 5.6 millones de unidades con un crecimiento del 9.5% con relación al año 2023. Todos estos datos han incrementado de forma exponencial.
Es interesante enterarse que en el año 2024 circulaban 1 millón 200 mil vehículos diariamente en la ciudad de Guatemala. Llama la atención que el informe destaca que aproximadamente 700,000 venían de aldeas, municipios o del interior del país.
Un poco de sentido común nos dirá que mas de la mitad de los vehículos dentro de la ciudad vienen de afuera. Es decir, del interior del país.
Se han propuesto varias soluciones como las ciclovías, la banquetas accesibles, teletrabajo, inclusive el metro aéreo. Todas son muy buenas. Sin embargo—a mi parecer—no se ha abordado el tema de la ¡descentralización! Pareciera que no esta en la consciencia colectiva de la población, ya que nos acostumbramos a tener todo centralizado.
Una solución al problema de la centralización es crear incentivos y una campaña de concientización agresiva para descentralizar la ciudad. ¿Se acuerdan del decreto que se promulgo en el 2018 sobre el fumar en lugares públicos? Si funciono, ya no se ve a nadie fumar en lugares públicos; de la misma manera puede hacerse con una campaña que premie a los que quieran irse fuera de la ciudad.
Ligados a una economía de mercado que asigne los recursos de manera espontánea según las necesidades de la población en cada comunidad.
¿Qué incentivos? El estado podría crear incentivos fiscales como por ejemplo exenciones de impuestos como el ISR de forma temporal para premiar a aquellos capitalistas—profesionales, hospitales, comercios, universidades—que elijan tener sus operaciones fuera del casco de la ciudad. De la misma manera a aquellas PYMES y ciudadanos que lo hagan. Por un periodo de tiempo.
Y porque no decirlo también a los servicios públicos del estado, que, a pesar de su letargo por muchos años, han mejorado de una manera significativa.
La meta del país seria que cada familia pueda tener acceso a todos los servicios de calidad en su vecindario desde trabajo, pasando por centros de salud privados y públicos hasta educación, sin salir del área donde se habita.
Porque tengo que atravesarme la ciudad de norte a sur para llegar a mi lugar de trabajo o estudio pasando de 4 a 6 horas en el tráfico. ¿tiene sentido?
¡Quiero quedarme en mi barrio! Claro que sí…