Me refiero a la paz duradera y del alma. Tiene un precio muy alto, pero necesario para encontrar el bienestar y la prosperidad. Los países la ansían, las familias la quieren, el vecindario procura la paz.
Muchas veces también el “hacer demasiado” o pretender “grandes aspiraciones” no es lo prudente. He conocido a mas de una persona que se ha visto agobiada por un sinfín de proyectos y yo mismo también y que al final han perdido la paz.
La humanidad corre por un sinfín de afanes y también agendas apretadas en donde muchas veces se pierde la paz. Por lo menos yo ahora pienso dos veces si lanzarme a un proyecto o aventura que signifique perder esa paz ansiada.
Los propósitos de la vida deberían estar alineados con nuestra paz interior. ¿Qué se puede hacer en un país sin paz? ¿O en un hogar donde no existe la paz? Realmente no se llega muy lejos. O no digamos de la paz del alma, la paz interior.
La antítesis de la preocupación. Fundamento para una vida de cordura y de autocontrol. ¿relacionada con mi estatus social o económico? Para nada. ¿un estado de consciencia espiritual? Probablemente sí.
Contraria a la negación y el rechazo. En medio del miedo y el amor. Labor de consciencia. Estado mental. ¿se podrá vivir en paz toda la vida? Soy de los que cree que sí, si los medios están presentes.
Es interesante darse cuenta que la paz no depende de las circunstancia de la vida sino de un estado mental y espiritual de confianza y fe. Alguien podría decir que esta en medio de un conflicto, pero interiormente encontrarse en paz.
Por eso cuando se trate de lanzarse a los aires de la aventura y de la vida hay que preguntarse dos veces si la decisión traerá la ansiada paz duradera.
Porque el precio es alto.