Al llegar al punto mas lejano del noreste, uno se sorprende al encontrar como primera imagen «pinabetes y carreteras amplias de piedra caliza».
Sorprende tambien al llegar encontrarse con un nuevo motto: «La vida como deberia ser». Un lugar relajado y propicio para el descanso.
La ciudad de Portland recibe al visitante con un color ladrillo tipo ingles en sus fachadas del «puerto viejo», y una comunidad mucho mas que alternativa, colores propios del verano, formas distintas de vestir, arte por doquier y una comunidad de escritores y artistas.
Poco convencional con la tradicion de «Nueva Inglaterra». Mas hacia el lejano este el visitante se encontrara con una travesia hacia el «este» pero tambien hacia el «sur»al mismo tiempo.
Con miles de kilometros de playa sobre la costa rocosa del lugar.
Destino favorito de los lugareños en las vacaciones de verano. El tradicional «Lobster Roll» y las «almejas al vino» fueron la antesala de la visita a una de las cabañas del lugar en sus peninsulas.
Esta vez me toco no como residente sino como visitante y turista.
A veces me pregunto que conexion tiene este encuentro con el lejano «este» en mi vida. Si casi siempre vuelvo aqui de forma milagrosa e inesperada. Los bemoles de la vida.
«The way life should be»