Se tardo varios días en escalar aquella cima, la cima mas alta del mundo. Perseverancia, fatiga y satisfacción. Había en la escena un cielo azul en la mañana con nubes por debajo y el sol era radiante.
¡El alpinista se quedo sin palabras! Solamente quería hacer una plegaria y saber si Dios le escucharía. ¡Dios mío, Dios mío! ¿estás ahí? —El todo poderoso le respondió: aquí me tienes muy cerquita ¡pídeme lo que quieras! —el alpinista se quedó viendo hacia el cielo y le dijo:
No me des nada, solo dame el descanso y la paz
Dame el descanso y la paz después de un día fatigado
Dame el descanso y la paz en las horas inciertas
Dame el descanso y la paz cuando los problemas propios de la vida me atormenten
Dame el descanso y la paz si algún día mis provisiones están escasas
Dame el descanso y la paz si algún día por infortunios de la vida me encuentro en cautiverio
Dame el descanso y la paz cuando me encuentre en soledad
Dame el descanso y la paz cuando la tristeza me visite
Dame el descanso y la paz en mis horas de descanso
Dame el descanso y la paz cuando el éxito me visite
Dame el descanso y la paz cuando el fracaso llegue a mi vida
Dame el descanso y la paz cuando mis hijos se vayan
Dame el descanso y la paz en las alegrías de la vida
Pero sobre todo dame el descanso y la paz a la hora de mi muerte
Dios no respondió. El alpinista regreso cuesta abajo con un descanso y paz que nunca había experimentado.
¡Plegaria concedida!